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HABITAR EL EFECTO

Entender el desarrollo de los efectos visuales en Chile, como técnica, pequeña industria, herramienta para la creación de relatos audiovisuales y, sobre todo, desde una perspectiva local, implica iluminar sobre la mesa un conjunto de visiones y prácticas que hoy coexisten en los distintos roles que el VFX implica. Directores, productores, actores, supervisores de VFX, animadores, post productores, y todo quien trabaja con la técnica, tiene algo que decir en este camino de experimentación. Una visión prismática del panorama actual sobre los efectos visuales en Chile nos permite acuñar conceptualizaciones, definiciones y diagnósticos fundamentados en perspectivas diversas y complementarias, proyectadas desde el ensayo y error, desde logros y fracasos de quienes desarrollan el VFX al otro lado del mundo.

Por eso, en esta exploración prismática parece atingente conocer qué involucra la puesta en escena de efectos visuales para el trabajo actoral. Hemos entrevistado a Daniel Kiblisky, actor de cine y televisión, conocido por su protagónico rol de Bernardo O´Higgins en la película “Niño Rojo” dirigida por Ricardo Larraín, para que nos cuente su experiencia en rodaje y, visualicemos así, otra pieza más de este ensamblaje llamado VFX.

¿Niño Rojo fue tu primera experiencia actuando con Efectos Visuales o ya tenías acercamiento a esta técnica?

Me había tocado la experiencia pero no ha un nivel de producción tan grande, Niño Rojo tuvo un nivel de producción importante donde los efectos visuales jugaban mucho, tenían un rol importante en la narración de la historia. En ese sentido, fue mi relación más directa y cercana al VFX.

¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué implica para ti como actor trabajar con esta técnica?

De partida, trabajar con un equipo así de grande, profesional, con gente tan seca, fue una experiencia desafiante y muy nutritiva. Encontrarse con tanta gente elaborando una puesta en escena para que uno pueda habitarla de la mejor manera, ya es un impacto, un desafío y un privilegio. Entonces además llegar a un set con elementos desconocidos, como una o varias pantallas verdes que simulan un contexto es un poco intimidante, pero Ricardo es muy seco y la tenía clara, más la gente de JumpCats que estuvo con nosotros todo el rodaje hacía mucho más viable o clarificadora la pega que uno tenía que hacer. Finalmente, es interesante cómo uno no está acostumbrado, cuando uno actúa en cine o en locaciones, uno no sabe cómo va a quedar el resultado final de lo que uno haga. Eso pasa por montaje, selección, pero sí uno tiene una idea de lo que hay alrededor suyo. En el caso del croma uno se arriesga un poco a entregarse al imaginario del director y a imaginar qué es lo que puede ser eso. Después uno termina la pega, ve el resultado y es una sensación súper extraña porque uno habitó ese lugar sin tener idea de lo que ahí iba a pasar, después apareces en Londres, en un barco… es interesante ir dándole vida a esto que uno llama la magia del cine. Hay toda una elaboración más allá de lo que uno puede imaginarse, desde ese punto de vista, una experiencia muy enriquecedora y muy entretenida.

Y en el set, cómo funciona la cosa ¿cómo es el flujo de trabajo específicamente cuando debes desenvolverte en escenas con VFX?

En general cuando uno está ad portas de grabar una escena, hay una sola voz, la del director. En este caso era Ricardo. Como te decía antes es un director con la película muy clara, uno puede descansar en lo que él propone y entregarse por completo a lo que él pide. En cierto sentido, no solamente lo que hay que hacer es habitar un fondo verde, sino que ese fondo verde va acompañado de un cierto tiro de cámara, un movimiento, el fondo tiene que tener una cierta iluminación para que después funcione y uno tiene que estar atento y responder a todos esos elementos que suman para que la imagen quede como se busca. En eso, en mi experiencia, hay que estar bien atento y ser bien preciso. Ricardo en ese sentido, si habían planos cerrados donde teníamos el fondo atrás era súper claro en decirme “mira, interpretativamente esto está sucediendo pero necesito que tu mirada vaya de aquí hasta acá, sino estás mirando un horizonte que no existe”. En planos más abiertos ser muy cuidadoso con las marcas, con las distancias que hay entre la acción y el fondo. Es interesante empezar a cohabitar o coexistir con este elemento al que uno no está acostumbrado pero que es muy necesario cuando uno tiene una propuesta que incluye VFX.

Y estos cuidados que debes tomar, el transitar en esta dimensión VFX ¿limita de alguna forma la puesta en escena de un actor?

En mi experiencia, siempre hay limitantes o condiciones de acuerdo a las necesidades del plano. El croma es un elemento más que hay que sumar a estas condicionantes, pero creo yo y, en mi búsqueda como actor, independiente cuál sea la situación en la cual uno tiene que sumergirse y habitar, uno tiene que buscar organicidad y verdad. Eso no debiese ser una limitante, todo lo contrario, yo creo que el VFX debiese sumar a la veracidad, sobre todo en Niño Rojo que es lo que busca, contar una historia desde ese lugar. Sí, es un elemento más a considerar, pero no debiese ser una limitante a la hora de instalar la actuación en el lugar que uno busca o quiere creo yo.

En general, en las escuelas de cine o en carreras de audiovisual no se ensaña o experimenta con efectos visuales, no hay acercamiento a las técnicas ni discusión sobre la legitimidad del VFX como herramienta ¿En las escuelas de actuación se prepara a los actores para enfrentarse a las condiciones de trabajo que implican los efectos visuales?

En mi experiencia, no hay mucha formación a los actores para enfrentar el lenguaje cinematográfico, a la cámara propiamente tal. Ya, per sé, es un lenguaje completamente distinto al teatro, tiene códigos diferentes, elementos distintos que se manejan y menos aún estamos formados para situaciones donde uno tiene que actuar imaginando el espacio porque tiene un fondo verde atrás. Por lo menos yo no lo viví, y me parece muy interesante porque esa formación te brinda más herramientas. Ahora claro, a la hora de enfrentarse a esta situación que puede llegar a ser un poco intimidante, depende del equipo. En mi caso, con Niño Rojo fue un trabajo muy profesional, con gente encargada del VFX dentro del equipo, y eso siempre para uno es un alivio, por lo menos un respaldo. Definitivamente es un elemento más a considerar cuando uno empieza a trabajar frente a cámara. Ya el lenguaje frente a cámara es muy distinto que el que se educa en las escuelas, que por lo general es actuación y creación para teatro, entonces introducir el elemento de VFX de todas maneras suma como herramienta para sumarse a las nuevas tecnologías que se vienen. Uno como actor debiera estar preparado para situarse en estos escenarios.

Desde tu oficio ¿Cuál crees que es el valor de los VFX y su aporte a la industria audiovisual?

Hoy en día, en Chile, cumplen un rol importantísimo que tiene que ver con potenciar y dirigir la industria a un lugar más poderoso, grande, donde se permitan espacios de creación inconmensurables, por decirlo de alguna manera. Realmente da elementos, herramientas y opciones que quizá no se podrían, en ese sentido es necesario y fundamental. Por otro lado en mi experiencia, desde Niño Rojo en adelante, me ha tocado ir viendo el proceso más allá del rodaje, todo lo que hay detrás en el VFX, creo que es un trabajo muy detallado, muy cuidado y eso en una disciplina como el cine suma y aporta. Nos ayuda a ir construyendo historias, ir generando plataformas donde las cosas sean más bellas, más específicas, más creíbles, profesionales. Nos permite generar productos exportables, con el incentivo de los VFX y efectos especiales en las producciones nacionales. Son un aporte para la industria, para directores, productores y actores de nuestro país de todas formas.